Buenas tardes,
Soy una profesora de tecnología, es el tercer año que trabajo y los problemas de disciplina constantes me llevan a situación de gran desgaste, especialmente en el presente año donde la situación particular hace que los alumnos se muestren especialmente en contra mía.
Este curso cubro una baja por depresión que se ha prolongado durante todo el curso, según me ha comentado el profesor titular, su situación es debida a la indisciplina y burlas constantes de los alumnos, no obstante los alumnos estaban contentos con el profesor porque apenas les daba materia, no les ponía exámenes y daba aprobado general. Al llegar yo el departamento me ha dado la programación y unos criterios a seguir lo cual he hecho hasta ahora, porque considero mi obligación, tanto legal como moral, de dar y evaluar la materia.
Esta situación ha creado un conflicto constante con los alumnos, en muchas clases he sufrido todo tipo de faltas de respeto, voces, burlas, lanzarse objetos, hacer todo tipo de ruidos cada vez que me doy la vuelta hacia el encerado etc, especialmente en un grupo se me hace casi imposible poder dar clase. En ese mismo grupo una vez me llegaron a lanzar un objeto a la cabeza, lo cual denuncié a jefatura de estudios y al no salir el culpable sancionaron a todo el grupo con la supresión de actividades extraescolares. Todo ello creó mayor aversión hacia mi, la semana pasada me han llegado a rayar el coche, lo he vuelto a poner en conocimiento de jefatura, pero creo que no quieren tomar excesivas cartas en el asunto. Llevo desde navidades tomando ansiolíticos y recurriendo a un psicólogo, que me está ayudando bastante puesto que de otra manera pienso que no hubiera podido resistir lo que llevo de curso. De todas maneras tengo casi a diario pesadillas, muchos días me siento bloqueada en las clases, y muchas veces me planteo si valgo realmente para esto, si es que tengo una manera de ser demasiado débil, si el problema está en mi que no se imponerme o que ocurrirá con mi futuro si estoy empezando en esta profesión y ya tengo tantos problemas. Ahora ya queda poco para finalizar el curso, pero no puedo evitar percibir cada día de clase como una tortura y una preocupación por lo que pueda sucederme, pues tengo miedo a no poder controlar los nervios en clase, o de sufrir más agresiones, bien hacia mí o hacia objetos como el coche. Me gustaría algún consejo sobre qué medidas tomar, sobre todo de cara a próximos cursos.
Gracias y un saludo,
Covadonga, soy consciente del infierno que debes estar pasando. Conozco varios casos como el tuyo y, sin ir más lejos, el profesor a quien estás sustituyendo, dices, se encuentra de baja por depresión, precisamente por la indisciplina reinante en tu instituto.
Del control de la disciplina en los centros educativos es responsable el Equipo Directivo, y más concretamente la Jefatura de Estudios. Cuando la Jefatura falla, el desastre, en relación a ese tema, es total, y ello, no sólo afecta muy negativamente al proceso de enseñanza-aprendizaje, sino que afecta directamente a la propia personalidad del docente.
Según estudios relativos al tema, el hecho de ser mujer, y tener pocos años de experiencia (años de servicio), son las variables que más aumentan las posibilidades en el docente de sufrir “acoso” por parte de los alumnos. Tú, desgraciadamente, reúnes las dos premisas.
Pero ello es algo que de ninguna manera deberían permitir los Jefes de estudios. Ningún docente que se vea superado por las circunstancias debería sufrir ese tipo de humillaciones por parte de los alumnos. Los Jefes de Estudios que no son capaces de controlar eso deberían ser cesados automáticamente en el cargo. Ellos son responsables de la salud “sobre todo mental” de los profesores de su centro. Pero la cruda realidad nos muestra que en muchos institutos, al profesor o profesora con problemas, no solo no se le defiende, sino que desde los propios Equipos Directivos de los centros se les termina culpando de no “saber” controlar la clase. Aunque te servirá de poco consuelo, te diré que me parece una aberración absoluta. Queda poco curso, y supongo que eres provisional, o interina y que no repetirás ahí.
Te recomiendo que no te desanimes. Primero, porque al curso que viene, quizás acabes en un centro como el mío, en un centro en el que Jefatura de Estudios actúe. Yo soy Jefe de Estudios (en un centro del sur de Madrid, concretamente en Parla) y no permito, bajo ningún concepto esos tipos de situaciones. Apoyo incondicionalmente a los profesores (incluso cuando se equivocan, porque a veces, como nos sucede a todos, también se equivocan). Mi lema es que “el profesor siempre tiene razón, incluso, cuando no la tiene”. Te aseguro que ese apoyo incondicional al profesorado hace que en general haya un buen clima no solo de centro sino también de aula controlándose todo tipo de violencia. Y segundo, porque a medida que pase el tiempo adquirirás estrategias que te permitirán afrontar ese tipo de situaciones con éxito.
Ten en cuenta que esta profesión nuestra como docentes de Secundaria exige bastantes más cosas que el propio dominio de la materia que impartimos. Dar clase hoy, requiere sin duda, además de saber transmitir ciertos conocimientos, requiere conocer y poner en práctica ciertas “habilidades sociales” que además de favorecer el proceso de enseñanza-aprendizaje, posibiliten unas relaciones cordiales con los alumnos.
Ten en cuenta que una habilidad importante en todo docente, es saber “corregir conductas” sin descalificar o poner etiquetas al alumno “díscolo”. Hay que mostrar desacuerdo y desagrado respecto a la conducta inadecuada, y no respecto a la persona del alumno, denigrándolo o menospreciándolo o poniendo etiquetas que ellos puedan interpretar como tal. Ten en cuenta también que los adolescentes tienen un sentido extraño de lo que es justo e injusto y enseguida dicen que “su profesor les tiene manía”. Cualquier trato que puedan calificar “de favor” hacia otro escolar lo sentirán como un agravio propio. Es importante aprender a repartir y dosificar las “recompensas” (un halago, un “muy bien”, “se ve que has estudiado”…) a todos los alumnos, incluso a los “díscolos”.
Cuando trates de corregir conductas, o llegar a acuerdos con tus alumnos, es importante que evites generalizaciones. porque los términos “siempre” y “nunca” tienden a formar “etiquetas” desagradables. Resulta mucho más efectivo el uso de expresiones “frecuentemente”, “la mayoría de las veces”, “casi siempre”…Estas formas permiten a los alumnos sentirse correctamente valorados.
Al corregir a algún alumno, debes referirte a lo que hace, y no a lo que es. Las “etiquetas” no ayudan para nada a los alumnos, y pueden aumentar sus dificultades. Conviene, además, elegir el momento adecuado. Si se trata de corregir una conducta o pedir explicaciones por alguna acción incorrecta, es mejor hacerlo en privado. Sin embargo, si se trata de elogiar una conducta determinada de un alumno, resulta más positivo hacerlo cuando está presente todo el grupo.
No debes nunca ridiculizar o descalificar a un alumno. A veces es necesario llamarle la atención por conductas inadecuadas, pero hazlo mostrando enfado por el “hecho” o “conducta” con que estas en desacuerdo, descalificando la acción, pero nunca a la persona. Es conveniente que refuerces cualidades que el alumno demostró en otras ocasiones, diferenciando claramente la falta cometida en este momento, porque si refuerzas la imagen de indisciplinado por las “risas y carcajadas” de sus compañeros, el alumno díscolo se adaptará a la imagen y las expectativas que le transmiten, y es preferible que se adapte al refuerzo por la atención y admiración de sus compañeros, que por sus risas y “burlas”. Además eso les hace sentirse tan “humillados” ante los compañeros, que te “odiará a muerte” y eso no es en ningún caso deseable.
No pongas etiquetas a tus alumnos (listillo, zoquete, burro…). Entre docentes, más correcto que trasmitir etiquetas de alumnos, es explicar las limitaciones que pueda tener un alumno determinado o sus dificultades personales.
Recuerda que, aunque vayan bien las cosas, nunca debes ser “colega” de tus alumnos. Debes dejarles claro que no eres “su coleguilla”… eres su profesora de tecnología. Ello no quita que te muestres cercana, amigable, y empática con los alumnos, pero sin olvidar el verdadero rol que desempeñas.
Mucha suerte en adelante.
Un cordial saludo.
