cynthia Fuentes (Abr.29.2011) en el artículo “Investigaciones sobre el fenómeno bullying”
Hola, como esta usted, bueno le contare algo que me paso hace poco, soy de chile e hice mi tesis sobre bullying, me ayude mucho con sus articulos, leyendo personas tan importantes como Dias aguado etc.. Bueno resulta que soy estudiando de psicologia de la universidad santo tomas, y dentro de mi propuesta en mi defenza de tesis, ( que a todo esto me reprovaron), explique que fomentar un buen trato seria fenomenal para PREVENIR esta problematica social, debido al alto porcentaje de matonaje que existe hoy en Chile. y bueno decide fomentar un buen clima escolar positivo, a traves de 6 jornadas que estimularan el buen trato ( MODELO DE MARIA ELENA IGLESIAS) en este ella utiliza componentes que estimulan el buen trato entre pares…. Bueno para no aburrirlo tanto…me preguntaron en mi defenza porke no lo podia hacer esto una educador? y yo explique que existen tipos de profesores que ejercen un inadecuado liderazgo, lo cual inhibe a los niños,, me comprendera que mis ( profesoras, PSICOLOGAS), se sintieron muy agredidas, cosa que nunca me imagine y me pidieron frecuencias y porcentajes de profes que realizarn esto… Yo se que nno hay frecuencias, sobre mala ejercion de poder de los profesores.. quizas usted si tiene informacion sobre eso… Por otro lado me gustaria pedirle su opinion..porque me siento reprovada injustamente.. creo que ellas no sabian del tema… porque claro que para mi si existe una guia que genera un buen trato..dentro de la EXPERIENCIA NO DESARROLLO.. se formarian mas compromisos de losniños etc… bueno don Javier..espero que lea estoy que me de algun consejo de propuesta nueva, dentro del ambito psicologico.quizas una psicoeducacion, que usted concidere necesaria para aportar a la sociedad en chile. y que guste de la gente que esta en mi profesion.. muchos saludos..
Cynthia, el que haya un buen clima en el aula, por supuesto que es un buen antídoto contra el bullying, y son varias las estrategias que los docentes pueden poner en práctica para conseguirlo.
Son muchos los investigadores que realizan aportaciones sobre el concepto de clima en un contexto próximo (Brunet, 1987; Fernández Díaz y Asensio, 1989; Asensio y Fernández, 1991; Martínez , 1994; Gairin, 1996; Zabalza, 1996; Lorenzo, 1995; Ojenbarrena, 1997).
Un papel importante respecto al clima de aula y de centro, además de los profesores, lo tiene sin duda el Equipo Directivo del Centro. Todos sus miembros pueden ayudar a establecer normas escolares de no violencia y de comunidad desarrollando relaciones afectivas y sobre todo sinceras con grupos de alumnos. Esto, junto con alentar el sentido de pertenencia a los programas y políticas escolares, aumenta la probabilidad de que los planes disciplinarios y las metas académicas sean apoyadas de manera consistente, mejorando el clima escolar (Aleem y Moles, 1993).
Diferentes estudios han demostrado que los centros con bajos niveles de comportamiento violento se distinguen de aquellos con altos índices, en cuanto a un clima escolar positivo, dónde predominan los sentimientos comunitarios de inclusividad. Según Walker (1995), los alumnos que se sienten apreciados y reconocidos por al menos un adulto del Instituto, tienen menos probabilidades de actuar contra el carácter de no violencia implantado en el centro.
También el entrenamiento en Habilidades Sociales y Solución de Problemas es considerado plenamente válido para reducir los conflictos escolares, y ello es avalado por multitud de investigadores como Arbuthnot ,Gordon y Jurkovic, (1987); Kazdin, Esveldt-Dawson French y Unis, (1987); Tremblay y otros, (1991); Rigby y Sharp, (1993); Sureda, (1998, 2001); Trianes, (2000); Martín, (2000); Vallés y Vallés, (2000); Cava y Musitu, (2000), entre otros muchos. A su vez también resulta positiva la enseñanza de Valores que posibilite un cambio de actitudes por parte de los alumnos. Este hecho lo ponen de manifiesto varias investigaciones (Lipman, 1988, 1993, Domínguez et al., 1996; Carreras y otros, 1998; Díaz-Aguado, 1999). Por ello se hace imprescindible que todos los profesores asuman la transversalidad de la Educación en Valores. Cierto que los valores que no se “viven” en casa, en la “familia”, no son fácilmente asimilables ni alcanzan actitudes positivas por parte de los alumnos, pero la escuela no puede renunciar a perseguirlo como un importantísimo objetivo desde la misma Escuela Primaria, manteniendo por supuesto esa misma enseñanza, durante toda la Secundaria Obligatoria.
Todas estas enseñanzas y entrenamientos son puestas en práctica por los docentes con sus alumnos. Pero evidentemente el estilo de actuación del profesor va a influir en un aprendizaje más o menos positivo de los alumnos.
En relación al concepto de “empatía” y “asertividad” los estilos de actuación de cualquier docente, puede ser: agresivo, pasivo, o asertivo.
El estilo agresivo implica conductas y actitudes (físicas y/o verbales) que “agraden” a los demás sin tener en cuenta sus sentimientos. Se utiliza la acusación, y la amenaza creándose resentimientos y enfados en los alumnos. Este estilo de actuación es propio de docentes autoritarios, cuyo “estilo educativo” influye negativamente no solo en el autoconcepto y autoestima de sus alumnos, sino también en el proceso de enseñanza-aprendizaje y en la interacción con los alumnos, quienes más que respeto, en realidad, temen a su profesor. Suele servir para mantener el orden y la disciplina sin demasiado esfuerzo, pero a costa de ser “odiado” por una mayoría de los alumnos.
El estilo pasivo implica hacer todo lo que a uno le dicen (sin importar lo que en realidad uno percibe, piensa o siente al respecto), implica no defender los propios intereses, permitiendo que los demás “abusen” descarada y desmesuradamente de él.
Este estilo pasivo implica un proceso de enseñanza-aprendizaje donde son los alumnos quienes toman las decisiones. Así, el profesor carece de la decisión necesaria para abordar cualquier situación problemática que se presentara. Sin duda, la planificación y organización de las clases no se desarrolla de forma adecuada, dado a que el docente es incapaz de cumplir esas funciones esenciales.
El estilo asertivo implica expresar libremente sus opiniones, defendiendo los propios intereses y sin permitir que nadie se “aproveche” de él/ella. Es además “considerado” con la forma de sentir o pensar de los demás. Así un profesor con estilo asertivo, deja de utilizar, por innecesario el ataque verbal o el reproche ofensivo, formas inadecuadas de evitación que crean “dolor” y “estrés” innecesarios en los alumnos. Este es, sin duda, el estilo educativo que mejor favorece el proceso de enseñanza-aprendizaje, sea cual sea la disciplina enseñada.
En definitiva, Cynthia, el estilo educativo del docente sí influye en el clima de aula, tan importante a su vez, para prevenir la violencia entre iguales o bullying.
Espero que esto te sirva para defender tu tesis ante esas profesoras que al parecer se han “sentido agredidas” con tus planteamientos.
Un cordial saludo.