by javieryuste » 11 Nov 2010, 18:40
No cabe duda Iván de que el problema que planteas, y por el que dejas la enseñanza, afecta enormemente a la mayoría de nuestras sociedades. La falta de apoyo por parte de los padres de nuestros alumnos y la laxitud de los gobiernos al redactar las leyes educativas, hace que los comportamientos inadecuados de los adolescentes en el aula (que tanto daño hacen no solo al proceso de enseñanza-aprendizaje) afecten también a la propia salud psíquica de muchos docentes.
La violencia, en un principio, exterior a las aulas acaba apareciendo en los centros escolares tanto en forma de acoso a otros compañeros (bullying), cómo en forma de “acoso” al profesor desde la perspectiva de múltiples formas (desde no hacer las tareas encomendadas, a faltas gravísimas de respeto e incluso de agresiones físicas directas).
En el curso 2009/2010, el Defensor del Profesor (servicio puesto en funcionamiento por el Sindicato ANPE, atendió a las quejas de 3.849 docentes. Quejas relacionadas con temores y angustias de docentes ante la labor que día a día han de afrontar en las aulas, y que han aumentado un 10 % respecto al curso anterior. De todas esas llamadas, al menos un 30 % corresponden a profesores que ya están en tratamiento médico por estrés, ansiedad o depresión.
La violencia está en la calle y traspasa los muros de la escuela. La realidad es que muchos niños agreden a otros niños, a quienes además vejan y humillan. Y también desarrollan esas mismas conductas con sus profesores, e incluso algunos “cuelgan” en internet esas burlas y humillaciones que han provocado.
Y si nos referimos al plano académico, un profesor aquí, en España, emplea al menos un 40 % del horario lectivo solamente para poner “orden” y disciplina, y al menos, en un 75 % de los institutos, los alumnos insultan a su profesor y un 13 % de los docentes ha sufrido alguna agresión física.
Pero la educación empieza en casa. Es responsabilidad de los padres educar a sus hijos. Es algo que exige trabajo diario y sin excusas. Mientras los padres no se responsabilicen de la educación de sus hijos y caminen no “contra”, sino “con” los maestros de sus hijos, no cambiará esta situación que parece ir a peor a pasos agigantados. Así, cada vez habrá menos personas dispuestas a desempeñar la profesión de docente, la cual será vista a corto plazo, y si no se toman las medidas adecuadas, como una profesión de riesgo. Ya, desde hace algunos años en Inglaterra, Francia y Holanda existen serias dificultades para encontrar los profesores necesarios.