Buenos dias Javier, soy una estudiante de Educación Social y estoy haciendo un trabajo sobre violencia en las aulas. He encontrado por casualidad tu blog y me ha resultado muy interesante. Te agradeceria si me pudieras aconsejar sobre el tema del que trato en mi trabajo, pero no desde el punto de vista de cómo erradicar la violencia, sino más bien cómo pueden enfrentarse a todo ello los profesores en su dia a dia, gestionando el estres, manejándose con los alumnos conflictivos y hacer frente al acoso. En fín, como ” continuar siendo docente sin morir en el intento”. Una cosa más, ¿realizar algún curso de inteligencia emocional podria ayudarles?. Muchas gracias por compartir tus conocimientos con todos nosotros y un cordial saludo.
Mar, indudablemente, hoy por hoy, dar clase en secundaria produce un enorme desgaste en el profesorado. Algunos (cada vez más) soportan unos niveles de angustia y estrés, casi al límite de lo tolerable, y son precisamente los docentes más jóvenes y las profesoras (porque ser del genero femenino es un factor de riesgo), quienes en general más problemas tienen al respecto, porque los adolescentes suelen hacerles “blanco de sus burlas” con mucha más frecuencia que a los docentes varones y con amplia experiencia el la labor docente. Y ciertamente ello no se erradica sin una incidencia contundente y adecuada de las Jefaturas de Estudio en los IES, y con el concurso, también adecuado, del Departamento de Orientación del centro.
Estoy convencido de que realizar un “buen curso” sobre inteligencia emocional les ayudaría bastante. Una forma de gestionar el estrés diario y manejar adecuadamente los conflictos en el aula, podría estar relacionada con la posibilidad de que ese estrés no supere unos límites “aceptables” y con que los conflictos no se le “escapasen de las manos” al profesor.
Dar clase hoy, sin duda, además de saber transmitir ciertos conocimientos, requiere conocer y poner en práctica ciertas “habilidades sociales” que además de favorecer el proceso de enseñanza-aprendizaje, posibiliten unas relaciones cordiales con los alumnos. Muchos profesores, incluso con varios años de servicio a sus espaldas carecen
o desconocen que poniendo en práctica determinadas “habilidades sociales” muchos conflictos que surgen entre ellos y sus alumnos desaparecerían.
Una habilidad importante en el docente, y que no todos saben poner en práctica, es “corregir conductas” sin descalificar o poner etiquetas al alumno “díscolo”. Hay que mostrar desacuerdo y desagrado respecto a la conducta inadecuada, y no respecto a la persona del alumno, denigrándolo o menospreciándolo.
Opino que el profesor debe poseer empatía y asertividad, además, debe saber comunicarse con eficacia, debe controlar en su comunicación interpersonal tanto la comunicación “verbal” como la “no verbal” y debe conocer qué actitudes son favorecedoras de la comunicación y cuáles no. Debe practicar la “escucha activa”, y sobre todo, debe saber “muy bien” emitir elogios y recompensas. No cabe duda que todo esto es deseable en un docente, y, seguramente, muchos de ellos están deseando que “alguien” les enseñe a ponerlo en practica, es decir, que alguien les de “recetas concretas” y no sólo teoría casi siempre muy alejada de la práctica real. A eso me refiero cuando hablo de “buenos cursos”. Estoy seguro que un curso de inteligencia emocional estructurado a partir de la enseñanza de unas habilidades sociales “muy concretas” (además de las citadas, también “empatía y auto y hetero asertividad” relacionada con ejemplos concretos de situaciones cotidianas”, conseguirían de ellos no sólo que controlaran su estrés, sino que controlaran de forma adecuada las situaciones que lo originan.
Un cordial saludo.
