A pesar de que la incidencia del bullying realmente grave por su intensidad y frecuencia es sufrido por un porcentaje pequeño de chicos/as (entre el 2 % y el 4 %), los padres de alumnos deben saber que alrededor de un 30 % de escolares de entre 12 y 16 años, bien como víctimas, bien como agresores, se ven involucrados en casos de “abusos” que podrían convertirse en incidentes gravísimos, si no se toman las medidas preventivas necesarias. Pero desgraciadamente, muchos padres/madres (49.4%) de chicos/as víctimas no llegan siquiera a enterarse del intenso sufrimiento que su hijo/a viene padeciendo desde mucho tiempo atrás.
Para este chico, la asistencia a la escuela (obligatoria) se ha convertido en “algo” durísimo, y lo vive como un verdadero “infierno”.
Esa situación mantenida destruye lenta, pero profundamente su autoestima, produciéndole estados de enorme ansiedad, que además de dificultar su adaptación social y rendimiento académico, en casos extremos, podría llevarle al suicidio.
Los padres, en una mayoría de ocasiones, no se enteran porque los adolescentes tratan de disimular su problema. Tratan de que el “asunto” pase desapercibido ante sus ojos. No les dicen nada porque temen que ello provoque represalias del chico o chicos que se “meten con él” prácticamente todos los días. Tiene mucho miedo porque creen que si cuenta algo a sus padres aun será “peor”…y eso les produce unos sentimientos de absoluta indefensión.
Es necesario que los padres, a partir de la observación de ciertos indicios averigüen si alguno de sus hijos está sufriendo acoso en su centro educativo, a fin de intervenir lo más rápidamente posible.
