El término Bullying, de difícil traducción a nuestro idioma, se usa para hacer referencia al fenómeno del maltrato, intimidación o abuso entre compañeros. Hace referencia a la acción cometida por el bully o “matón. En realidad “el concepto de Bullying no abarca la exclusión social como forma agresiva de relación pero, aun con esta limitación, proporciona las características básicas para definir el fenómeno (...) y tiene un uso consensuado en la literatura científica que aborda este problema” (Informe del defensor del pueblo sobre violencia escolar, 2000).
El “bullying” es un proceso (muy complejo) de victimización de otro individuo y va mucho más allá de las simples discusiones o malas relaciones que pueden darse entre compañeros, y diferencia de ello por su naturaleza, su duración, su intensidad, sus formas, sus protagonistas, sus consecuencias y sus ámbitos. Ha sido definido por diferentes investigadores como…
“Subconjunto de conducta agresiva en la que hay un desequilibrio de poder y donde el acto agresivo es repetido todo el tiempo” (Olweus, 1978; 1991; Smith y Thompson, 1991).
“Una persona es intimidada si está expuesta, repetida y duraderamente a acciones negativas por parte de otro u otras personas” (Olweus, 1987 a).
“Conducta de persecución física y/o psicológica que realiza un alumno o alumna contra otro, al que elige como víctima de repetidos ataques. Esta acción negativa e intencionada, sitúa a la víctima en posiciones de las que difícilmente puede salir por sus propios medios” (Olweus, 1993).
“Se trata de un sistemático abuso de poder” (Smith y Sarph, 1994).
“Sentimiento de ser maltratado injusta e impunemente de forma prolongada y la sensación de indefensión que provoca el no saber salir, por los propios medios, de esa situación social” (Ortega y Mora-Merchán, 1997).
“Es un tipo de conducta dirigida a hacer daño; es repetida en el tiempo; y se produce en el seno de una relación interpersonal caracterizada por un desequilibrio de poder” (Olweus, 1999).
En el Informe del Defensor de Pueblo (2000), se indica que el término bullying puede traducirse como “intimidación” y refiriéndose a la persona podría aplicarse a los más coloquiales de “matón”, “abusón” o “chulo”.
En definitiva podríamos decir que se trata de un fenómeno recubierto de silencio que ocurre en grupos relativamente estables, en los que la víctima tiene poca o ninguna posibilidad de evitar a sus atacantes, y en los que se produce un modelo injusto de dominación.
Es constante, es decir, se prolonga en el tiempo y es vivido por la víctima como una situación durísima, que excede sus recursos para afrontarla. La situación destruye profundamente su autoestima, pudiendo llegar a estados depresivos o estados permanentes de ansiedad, que, no sólo dificultan su adaptación social y rendimiento académico, sino que, en casos extremos, puede llevarle al suicidio (Ortega, 1994 a. p. 255).
