Dudas sobre si elegir o no la profesión docente

Dudas sobre si elegir o no la profesión docente

Postby javieryuste » 27 Mar 2011, 17:46

Eduardo (Sep,29,2010)
Hola Javier,
No sé si este blog seguirá activo, pero me gustaría dejar mis comentarios.
En la actualidad soy aspirante a interinidad para Secundaria, especialidad Tecnología, aquí en España. Aprobé las oposiciones pero sin plaza.
Aparte de tener gran vocación por la enseñanza (que siempre la he tenido) me atraen muchísimo sus ventajas: gran salario y trabajo de por vida, vacaciones interminables, jornada laboral ridícula, etc. Pero a la vez pienso que es necesario tener vocación de enseñar para poder lidiar con las bestias que por desgracia existen en la mayoría de los institutos. Puedes dar con clases medio-qués, pero también tienes bastante probabilidad de que te toque una de estas clases de protodelincuentes.
En conclusión, no sé si sería capaz de aguantar cada principio de curso la incertidumbre de saber si he caído en una clase buena o mala, de soportar continuas humillaciones, burlas, vejaciones, agresiones a objetos personales o incluso físicas.
A veces pienso que las grandes ventajas que antes he comentado que tienen los profesores solo sirven para que haya gente que se atreva a meterse en el mundo de la enseñanza. Si las jornadas laborales fueran de 40 horas semanales, 1 mes al año de vacaciones como todo el mundo y 1000 euros mensuales de sueldo, estoy seguro que NADIE QUERRIA SER PROFESOR. ¿Quién iba a aguantar todo lo que aguantan muchos docentes si no fuera porque tienen unas condiciones laborales muy superiores a las que se pueden encontrar en una empresa privada? Ante estas condiciones laborales y ante la precariedad actual en el empleo, la gente se tira de cabeza a ser profesor y dicen “si me toca una clase mala, pues ya veré lo que hago…”
Tengo amigos profesores que les va bastante bien en el mundo de la docencia y confieso que siento cierta envidia de sus jornadas laborales, sus vacaciones y sueldo, pero a la vez pienso que el hecho de que les vaya bien la película a algunos amigos míos no significa que me pueda ir bien a mi. De hecho, tanto en los periódicos como por ejemplo en este blog podemos ver que no a todos los profesores les va bien. Esto es una realidad.
Por todo esto me encuentro en un mar de dudas de si iniciar mi andadura docente o no. Puede irme muy bien o por el contrario pasarlas canutas y arrepentirme el resto de mi vida, maldiciendo el día en que se me ocurrió dedicarme a la enseñanza.
Como experto en la materia, espero tus consejos y comentarios.
Te envió un cordial saludo,


Eduardo, ya en el año 2000, el psiquiatra Castilla del Pino, en un artículo titulado “El poder de los adolescentes” publicado en el Semanal nº 684 (suplemento del periódico el Sur, 3-9 de Diciembre, 33-37), en una larga entrevista decía entre otras cosas, “No hay ahora mismo profesión que depare mayor sufrimiento que la de profesor de Instituto”. El, casado con una profesora de Instituto conocía bien el problema que tenía la enseñanza secundaria. Trató en su consulta a muchísimos docentes y hablaba de una “patología terrible”. Los problemas de hace casi 11 años (que ya se arrastraban desde unos años antes) no han mejorado en absoluto, es más, muchos docentes afirmarían que el problema se ha agudizado aun más.
Pero esto no es algo que deba asustarte. Porque dices tener vocación y consideras muy aceptables las condiciones laborales de los profesores. Eso ya es algo importante y sin duda te ayudará a afrontar con éxito una vida cómo docente.
Lo de la vocación es importante porque, algo absolutamente imprescindible hace años para desempeñar este trabajo (un refrán decía “pasa más hambre que un maestro de escuela”) hoy por hoy no es posible. Cuando un Estado ofrece enseñanza gratuita y obligatoria a toda la población de entre 3 y 16 años, no puede esperar que todos los docentes necesarios para ello tengan “vocación”. Así, muchos docentes, no tienen vocación, pero son profesionales de la enseñanza. Ello requiere una preparación en dinámica de grupos, en el manejo del aula, etc, que puede ser estudiado y adquirido, pero aquellos que tienen “vocación” ya llevan mucho camino andado. También se aprende mucho con la experiencia. Tú debes ser aun muy joven, pero con “vocación” aprenderás mucho más deprisa que si fueras solamente un “profesional” de la educación.
No cabe duda que las vacaciones no están mal, pero ciertamente “se necesitan” tal como hoy en día se desarrollan algunas clases. Y por supuesto, es incomparable el trabajo duro en una mina, o de mismamente en la construcción, que trabajar bajo techo. El problema viene cuando prácticamente entrar en el aula se convierte para el profesor en un infierno. Cuando sufre día tras día humillaciones y vejaciones de sus alumnos, e incluso, sus propios compañeros docentes y equipos directivos de su centro le “culpan” a él por no imponerse y por no saber mantener el orden. En ese momento se entra en una espiral de difícil salida. Ese tipo de situaciones sólo pueden ser “cortadas” desde la Jefatura de Estudios, pero desgraciadamente en muchos centros se desentiende de este tipo de problemas. Para esos docentes, su trabajo es infinitamente peor que cualquier otro, te lo aseguro.
No creo que a ti te suceda algo parecido. A través de tus líneas deduzco que podrás afrontar lo que “encuentres” que ciertamente no siempre será bueno. Pero serás capaz de resolver adecuadamente. Yo te animo a que sigas intentando conseguir plaza. Ya aprobaste una vez sin plaza, y si perseveras acabarás aprobando.
Volviendo a la “dureza” de este trabajo, te diré que la UNESCO hace ya años equiparó cada hora de docencia directa a alumnos de instituto, con tres horas de trabajo realizadas en una oficina. Los profesores de instituto tienen un mínimo semanal de 18 horas lectivas (algunos tienen 19, 20 ó 21 que reducen el número de complementarias). Ello equivaldría cómo mínimo a 54 horas en una oficina. El resto de horario, hasta 27 semanales, son de actividades complementarias. Luego hay otras 5 horas de asistencia a claustros, evaluaciones, etc. Total 32 bloques de 50 minutos que corresponden a 30 horas semanales. En estas no se incluyen las que pasas en casa corrigiendo exámenes o preparando clases. En fin, que te voy a contar, si ya has trabajado como interino, todo esto ya la conoces.
Te diré que tengo 54 años y llevo 32 de ellos dedicado a esta profesión. No me arrepiento en absoluto. He conocido muchos cambios, unos a mejor, otros a peor, pero cómo te acabo de decir, no me arrepiento en absoluto. Estoy seguro que tú encontrarás dificultades, pero también hallarás satisfacciones. La experiencia, las “tablas”, las irás consiguiendo con años de servicio y conseguirás entonces muchos más momentos buenos que malos.
Un cordial saludo.
javieryuste
 
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